¡Hola a tod@s!
Hoy estoy muuuuuyyyyyy contento porque voy a estrenar esta nueva sección que me
hace mucha, mucha, mucha, mucha ilusión. ¡Por fin tendremos entrevistas en Libros en mi memoria! Desde
hace unos años sé que quiero dedicarme al Periodismo –por mucho que el mundo se
oponga-, aparte de a la escritura, por supuesto, y siempre había tenido ganas
de entrevistar a alguien. Esto ha sido como un sueño hecho realidad. -Sí, sí, éste era el misterio que os anunciaba el miércoles jeje :)
Y
para empezar he escogido a una escritora de primera fila, una escritora muy
especial porque, entre otras cosas, ‘‘conozco’’. Montse de Paz no es
solo una de las escritoras de género juvenil más leída de España, sino una
PROFESIONAL. Es una fantástica mujer nacida con el talento de crear
historias maravillosas dictadas directamente por su enorme imaginación, siempre
en marcha. Con
mucho gusto aceptó a responder a mis preguntas y, después de mucho trabajo,
¡¡aquí está Montse de Paz para que la descubráis a ella y a sus obras!!
No
os perdáis ni un párrafo, no tienen desperdicio. Montse ha sabido responder muy
bien a mis preguntas formuladas torpemente, puesto que esta es la primera
entrevista que hago y no tengo mucha práctica, así que espero que podáis
perdonarme.
Y
después de este rollo indebidamente lanzado, ¡¡que comience el
espectáculo!!
Entrevista
Antes de todo
muchas gracias por concederme esta entrevista tan especial y querer responder
mis preguntas y abrirte a los lectores de este blog literario. ¡Bienvenida! :)
Comencemos por
los orígenes. ¿Recuerdas cuál fue el primer libro que leíste que te dejó
huella, que realmente te emocionó?
Hay
varios, pero te citaré cuatro. El primero es la Ilíada. Leí una versión adaptada con ocho años. Luego la he
releído en versión completa varias veces. Y siempre, siempre, consigue
emocionarme.
En
mi infancia leí unas cuantas novelas de Julio Verne. Mi favorita, la que leí
varias veces, es Miguel Strogoff. Esa
misión peligrosa, el largo periplo a lo largo de casi un continente, la guerra
y la humanidad de algunos de sus personajes, el sufrimiento extremo que afronta
el protagonista, físico y moral, sin rendirse, me impactaron. Además, Verne
tiene toques de humor que sabe compaginar con los dramas más terribles.
Recuerdo haberme reído sola hasta saltárseme las lágrimas con algunos pasajes
de esta misma novela.
Otro
libro que leí y releí con pasión fue El
polizón del Ulises, de Ana María Matute. Fue el primer libro que leí de
esta autora y con ella aprendí lo que era “escribir bello”. Aunque apenas tenía
diez años cuando lo leí, cambió mi apreciación de la literatura y hasta mi
forma de escribir.
Finalmente,
el libro que marcó el final de mi infancia y el paso a la adolescencia es un
clásico: El señor de los anillos, de
Tolkien. Con él disfruté de la escritura bella, la poesía, la intriga, la épica
y la nostalgia de un mundo heroico perdido que empapa muchas mitologías.
Especialmente valoré la épica de sus personajes, los pequeños hobbits que, sin
quererlo ni buscarlo, acaban convirtiéndose en héroes. Y el canto a la
fidelidad y a la amistad que encierran sus páginas.
¿Tienes un
autor o autora al que te quieras parecer, al que hayas cogido de ejemplo para
forjar tu carrera literaria?
Admiro
a muchos autores, pero ninguno es mi modelo. Aspiro, aunque humildemente, a
madurar un estilo propio y a afinar “mi voz” como escritora. Aunque, sin duda,
los autores que amo me habrán influido de alguna manera. Entre ellos quizás la
primera sea Ana María Matute, a quien, además, tuve la suerte de conocer en persona.
En mi conversación con ella me dijo cosas muy hermosas y alentadoras. A menudo
la recuerdo y la tengo como referente.
Por
supuesto, me encantaría poseer el lirismo y la riqueza de un Valle-Inclán o de
un Flaubert, la sobria agilidad de Hemingway, la profundidad de Dostoyevski o
la elegancia de Robert Graves. Espero que algo de todos ellos se
me contagie, sin dejar de construir mi propio carácter y estilo.
¿Recuerdas el
primer texto o relato que escribiste?
¡Claro
que sí! Tenía siete años y fue un cuento en cómic. Aún lo conservo. Ilustré con
viñetas una historia sobre una princesa y un fantasma que merodeaba por el
castillo, asustando a todo el personal de la corte excepto a la princesa,
claro. Ella, muy valiente, lo sigue una noche hasta un lago cercano y… bueno,
la historia tiene un final feliz y algo feminista, porque en este cuento no hay
princesa que tiene que ser rescatada, sino que es ella la que se convierte en
rescatadora.
Después
de este cuentecillo inventé y comencé muchas otras historias, pero tenía un
defecto muy grande: casi nunca las terminaba.
¿Cómo surgió
esa idea de ser escritora? Creo que en la vida de una persona tiene que pasar
algo mágico e importante para que se decante por escribir. Digámoslo así:
¿cuándo te diste cuenta de que querías escribir y publicar?

Sí,
Carlos, es un momento mágico y único. Tanto, que hasta recuerdo el día y la
hora. Pero en mi caso fue curioso. Aunque de niña siempre me gustó leer e
inventar historias, en la adolescencia lo dejé y pasé muchos años sin escribir
nada de ficción. Ni se me pasó por la mente ser escritora. La inspiración me
golpeó de nuevo mucho más tarde, una noche de agosto de 2004. Esa noche me
cansé de la televisión. La apagué (y no la he vuelto a conectar desde entonces)
y me puse a escribir una historia que hacía tiempo me rondaba por la mente.
Desde entonces no paré. Cuando llevaba varias semanas escribiendo cada día y
contaba más de doscientas páginas, me dije: ¡Estoy escribiendo una novela! Y la
terminé, sí. Después de esta vinieron otras. Pero nunca pensé publicar nada
hasta que un amigo encontró varias hojas de un borrador que estaba corrigiendo
y me dijo: Esto es bueno, ¿por qué no buscas editorial que te lo publique?
Luego hablé con una amiga escritora, que me animó mucho, y me lancé a buscar
editorial y luego agencia. Para entonces, con cuatro novelas escritas, ya me
había dado cuenta de que “era escritora”, que había recuperado una vena
creativa dormida desde mi infancia y que esta pasión no me abandonaría jamás.
¿Cómo nació la
primera novela que escribiste?
Surgió
de muchas ideas, e incluso de sueños ―sueño mucho, algunos de mis sueños serían
estupendos guiones para películas de aventuras―, supongo que también de
recuerdos inconscientes de relatos que he leído o escuchado, y también de mi
inquietud por plasmar los nudos y las luchas que se dan en el crecimiento y la
evolución de una persona. De hecho, mi primera obra es un conjunto de tres
novelas, una trilogía inédita. Las demás novelas, salvo Ciudad sin estrellas, surgen todas de esa triple raíz.
Tienes un blog
llamado Andanzas de una escritora en
el que relatas todas tus andanzas desde que acabaste tu primera novela hasta
que conseguiste publicarla. ¿Cómo fue tu aventura? ¿Cómo llegaste a publicar Estirpe Salvaje?
Tras
unos primeros años escribiendo por pura afición, y gracias a los ánimos que me
dieron estos amigos que te he comentado, empecé a buscar editorial. Envié mis
novelas a muchas casas editoras. Por fin, gracias a Prometeo, el anónimo autor
del blog Miserias literarias, cambié
de táctica y busqué agente literario. Contacté con Sandra Bruna, que me
respondió muy pronto y me pidió leer Estirpe
Salvaje. Le envié la novela, le hicieron un buen informe de lectura y firmé
un contrato con la agencia en pocos meses. Al cabo de unas semanas, ella ya
había conseguido una oferta para publicarla con Espasa. Y acepté, por supuesto.
Jamás hubiera soñado comenzar publicando con una editorial de tanta solera. Las
editoras fueron estupendas y el equipo muy profesional. Aprendí muchas cosas con las correcciones y el
trabajo de revisión. Creo que la novela salió con una edición muy cuidada,
hasta el menor detalle, y una buena distribución, aunque la tirada no era muy
grande. Fue una buena experiencia para comenzar.
En
el blog explico todo este camino con detalle y por capítulos. Pensé que dar a
conocer mi experiencia podía ayudar a otros escritores noveles y, con el tiempo,
me alegra saber que en algunos casos así ha sido.
¿De dónde
nació la idea para escribir Ciudad sin estrellas?
Mi
idea inicial era escribir un cuento. Era una época en la que participaba mucho
en varios foros literarios y casi cada semana escribía un relato. Pero este se
me alargó, los personajes comenzaron a reclamar espacio, la historia creció y
se convirtió en una novela. La idea central siempre fue la misma: quería hacer
una versión del mito de la caverna de Platón con un contenido diferente: un relato
sobre la libertad y sobre la necesidad de desarrollar nuestra vertiente
espiritual. Y así, casi sin proponérmelo, salió la novela.
Podemos
observar que Ciudad sin estrellas se
ambienta en un mundo totalmente deshumanizado en el que los ciudadanos, aparentemente,
gozan de total libertad y de una buena calidad de vida. Sin embargo, se capta
al instante que esta no es la realidad. ¿Crees que el mundo puede llegar a
convertirse en eso? En ese caso, ¿quién tendría la culpa de ello?
En
Ciudad sin estrellas hay una realidad
aparente, como bien dices, de lujo, bienestar y libertad consumista. Y otra que
no todos los personajes perciben, pero que el lector, como el protagonista,
capta muy bien: la de una vaciedad enorme y una opresión solapada. El estado en
Ziénaga se ocupa de proporcionar a los ciudadanos todo cuanto necesitan en el
plano material. Viven como plantas de invernadero o animales de granja, bien
cebados y divertidos, pero prisioneros. Esta sociedad parte de una concepción
del ser humano muy pobre: individualista, egocéntrico, centrado en sus
necesidades inmediatas y en su placer. De ahí la deshumanización que tú
percibes, porque el ser humano es más que cerebro, sexo y estómago. Necesita
establecer vínculos, relaciones profundas y duraderas con sus orígenes, con la
naturaleza, con una dimensión trascendente que dé sentido a su vida y, sobre
todo, con los demás.
Nuestro
mundo ya es bastante como Ziénaga, al menos en las grandes ciudades y en los
países que llamamos “desarrollados”. Ya lo es porque a ciertas élites les
interesa que las personas estemos amansadas por el consumismo y sometidas a su
poder. “Esclavizados y contentos” resumiría su política. Quizás no somos lo
bastante conscientes de que nuestras democracias son casi una parodia, de que
los medios de comunicación son instrumentos de propaganda al servicio de
intereses muy concretos y de que se nos incita continuamente a consumir, a no
pensar, a centrarnos en nosotros mismos y en nuestros deseos inmediatos. El
filósofo Zygmund Baum habla de una “modernidad líquida” donde todo, desde las
cosas hasta las relaciones, es efímero y fluctuante, de usar y tirar. Sobre un
mundo así se pueden hacer suculentos negocios, y hasta guerras. Pero no se
puede construir algo sólido y la persona no encuentra un anclaje sobre el que
vivir una vida plena y con sentido. Aún y así, nosotros tenemos algo que no
tienen los habitantes de Ziénaga. Vivimos en un mundo abierto e interconectado,
con muchísimas posibilidades para la comunicación y el trabajo creativo en red.
Todavía gozamos de amplios márgenes de libertad. Tenemos muchos motivos para la
esperanza, pero cambiar las cosas requiere esfuerzo y ganas. La libertad es
incómoda y la peor arma del poder no es la que ataca abiertamente la libertad
de la gente, sino la que anula la rebeldía y el anhelo de ser libre. El miedo y
el consumismo son armas muy sutiles y eficaces.
Perseo, el
protagonista de Ciudad sin estrellas,
es un personaje muy fuerte y obstinado, que tiene unas creencias fijas y lucha
y pelea por ellas, y no para hasta que cumple su deseo. ¿Te inspiraste en
alguien para crearlo? Es decir, ¿tiene Perseo algo de familiares, amigos tuyos,
gente cercana a ti?
La
verdad es que no me inspiré en nadie concreto a la hora de crear mi personaje.
Pero casi todas mis criaturas tienen algo de mí misma y de gente que he
conocido. Encarnan sueños, experiencias o ideas que comparto con otros. Y la
verdad es que sí, conozco a unas cuantas personas un poco “locas”, con el mismo
coraje y la misma profunda inquietud que animó a Perseo a emprender su
aventura.
¿Cómo surgió
la idea de presentarse al Premio Minotauro? Y ¿qué sentiste cuando te
comunicaron que lo habías ganado?
Cuando
terminé la novela, ya hace unos años, ni se me pasó por la cabeza enviarla a un
premio. Luego me ocurrió algo paradójico. Di a leer la novela a dos amigos de
cuya opinión me fío. Mi amiga la valoró, el otro amigo me dijo que no le había
gustado nada, e incluso me aconsejó que la guardara y no intentara publicarla.
Me fié de su opinión, tanto que incluso interrumpí la escritura de una segunda
parte que ya tenía en mente. Luego hablé con mi agente y con otras personas. A
ellos les gustaba mucho la historia y me animaron a presentarme al Minotauro.
Así que, pensando que no tenía nada que perder, presenté la novela.
Cuando
me dieron la noticia sentí una alegría enorme. Después, pensándolo un poco
mejor, ganar un premio da respeto. Eres consciente de que un jurado y una
editorial han apostado por ti, que la gente espera mucho de tu novela y temes
defraudarlos. ¡Es una responsabilidad! En fin, después de las mieles iniciales,
todo premio tiene su parte amarga. Siempre recibes algunas críticas
desfavorables… Y, en mi caso, no dejo de pensar que estuve a punto de tirar la
novela a la papelera. Hubo una línea muy delgada entre el contenedor de papel y
el trofeo. Así que aprendes a ser humilde y a no dejar que el premio se te suba
a la cabeza.
Para acabar
con Ciudad sin estrellas, la pregunta
obligada: ¡¿para cuándo la segunda parte?!
Ojalá
pudiera responderte. La segunda parte está escrita, la terminé hará casi un año
y la tienen en Minotauro. Si les parece bien, la publicarán, pero no sé cuándo.
No te preocupes, que tan pronto lo sepa lo comunicaré en mis blogs y a todos
mis lectores.
Como escritora
consagrada, presentas y firmas tus libros en múltiples ciudades. En estos
eventos te encuentras con gente que lee tus libros, que te hace preguntas. ¿Qué
sientes cuando te encuentras con esas personas?
Es
muy bonito encontrarse con los lectores, y más aún si han leído la novela y te
hacen preguntas y comentarios sobre ella. Es uno de los aspectos más
gratificantes para un escritor, creo, porque en ese momento compartes tu
vivencia como creadora y la vivencia del lector, que leyendo ha recreado tu
historia y la ha hecho suya, a su manera. Cuando las preguntas son curiosas y
difíciles aún es mejor, porque te desafían y te obligan a reflexionar sobre tu
propia obra. Hay lectores que captan con agudeza aspectos que ni tú mismo
habías observado. Esto es porque, al escribir, a veces lo hacemos “por
instinto” y un lector avezado, desde su perspectiva, puede detectar conexiones
muy interesantes.
¿Tienes un
horario fijado para escribir, de tal hora a tal hora o escribes cuando puedes?
Hace
unos pocos años lo tenía. Cada noche, después de cenar, un par de horas. A
veces más. Ahora tengo menos tiempo, pero intento dedicar dos noches o dos
tardes, al menos, cada semana. Lo ideal sería dedicar un tiempo fijo cada día,
aunque fuera solo una hora. Pero cuando estoy escribiendo un capítulo o una
secuencia me es difícil interrumpir la tarea y dejarlo a medias. Por esto
prefiero escribir un capítulo o dos a la semana, en sesiones largas y seguidas,
que un fragmento cada día.
Un día leí en
una entrevista a Laura Gallego en la que decía que cualquier escritor o
escritora que se precie crea su novela en tres partes: la planificación, la
redacción y la corrección. ¿Estás de acuerdo con ella? Si es así, ¿a cuál de
éstas tres partes dedicas más tiempo?
A
corregir, sin duda alguna. Planifico volando, escribo bastante rápido pero
luego corrijo mucho. A veces hasta tres y cuatro veces antes de presentar el
original a la agencia. Después, cuando llega la hora de publicar, aún corrijo
una o dos veces más, mano a mano con las correctoras y revisoras de la
editorial.
De
todas maneras, estoy cambiando. Ahora dedico más tiempo que antes a planificar
y lo hago con más detalle. También escribo más despacio. Pero no dejo de ser
escrupulosa corrigiendo. En esto soy bastante perfeccionista. Creo que Laura
tiene razón, es un método que muchos escritores utilizan. Y cuanto más tiempo
dedicas a planificar, más bordada sale la historia.
Todas tus
novelas publicadas pertenecen, algunas más y otras menos, al género fantástico.
¿Por qué? ¿Qué tiene la fantasía que te llama tanto?
Me
lo he preguntado a menudo, porque no soy una gran lectora de fantasía épica. Sí
es verdad que desde niña siempre me gustó leer la épica clásica y los libros de
aventuras caballerescas. La respuesta siempre la encuentro en mi fascinación
por el mundo de la psique y la evolución de la persona. La fantasía, como la
épica antigua y los relatos míticos, es idónea para escribir novelas de
crecimiento, de aprendizaje, de búsquedas y desafíos. También me gusta la
fantasía por una cuestión estética. Me atraen la naturaleza salvaje, las
culturas ancestrales, una vida donde el riesgo y la lucha por sobrevivir están
presentes cada día; un mundo donde se palpe el sentido de lo sagrado y de lo
inmenso, lo desbordante y lo sobrenatural. ¡Bien lejos de nuestra “civilizada”
cultura urbana!
Si tuvieras
que ponerle una banda sonora a tus libros, ¿qué canción elegirías para cada uno
de ellos?
Cuando
me entrevistaron en Com.Radio para hablar de Ciudad sin estrellas le propuse a la locutora que comenzara con una
canción de U-2 que me gusta mucho, When
the streets have no name. La puso y, cuando terminó, las dos nos quedamos
mirándonos y coincidimos en que esa podría ser perfectamente la canción de la
novela, tanto por su musicalidad como por su contenido.
Para
Estirpe Salvaje, El heredero del clan y las otras novelas de corte épico podrían
valer muy bien algunas piezas de Loreena McKenitt, alguna que otra canción
celta e incluso algunas de Enya. Una amiga mía le puso banda sonora a Estirpe Salvaje con una composición de
Lisa Gerrard y Dead can dance, y creo
que acertó bastante. Ese tipo de composiciones, de fusión y recuperación de
ritmos y cadencias antiguas, podrían acompañar muy bien mis novelas.
¿Hay algún
personaje que hayas creado que odies de verdad?
No.
Héroes o villanos, todos son criaturas mías. En mi primera novela había uno muy
“malo”, pero cuando me puse a reescribirla decidí que no podía dejarlo así, de
manera que me acerqué a él, me metí en su corazón y adopté su punto de vista en
varios capítulos. Pensé que se lo debía.
Paso ahora,
con tu permiso, a una serie de preguntas que escapan un poco de tu oficio de
escritora.
A) ¿Qué libro de los que has escrito te gusta más? (Ya, ya sé
que es una pregunta difícil…)
Creo
que el mejor es el que estoy escribiendo ahora… ¡apenas lo he comenzado! Pero a
todos les tengo un cariño especial. Es como si le preguntaras a una madre cuál
es su hijo preferido. ¿Qué puedo decir?
B) ¿Qué libro estás leyendo actualmente?
Estoy
releyendo El señor de los anillos, de
Tolkien. Y también Mujeres que corren con
lobos, de Clarissa Pinkola Estés.
C) ¿Qué piensas de los blogs literarios? ¿Crees que son algo
positivo para la sociedad en general o negativo?
Son
estupendos por muchos motivos. Animan a la gente a leer y a compartir sus
lecturas. Además, permiten que lectores de todo el mundo conecten, opinen y reflexionen sobre lo que han leído.
Fomentan la cultura, el diálogo, el pensamiento… ¿Qué más se puede pedir? Por
supuesto, hay blogs y blogs, pero todos son positivos si consiguen que una
persona más se anime a leer y a escribir sobre algún libro. Esto puede ser un
primer paso para ir a contracorriente del aborregamiento colectivo y de una
sociedad sin ideas ni criterio propio, así que os animo a ti y a todos los que
estáis en la blogosfera literaria a dar larga vida a vuestros blogs.
Voy cerrando
la entrevista con una serie de preguntas cortas en las que deberás, si no te
importa, responder con respuestas berves.
A) Tu libro favorito: la Biblia.
B) Tu escritor/a favorito/a: Ana María Matute.
C) Tu editorial favorita: (Me pones en un compromiso, pues solo
he publicado en dos y con las dos he quedado muy contenta… Son Espasa y
Minotauro. Como son del mismo grupo editorial, aunque quede muy convencional,
ahí lo pongo) Planeta.
D) Tu cita favorita: Creer es crear.
E) Un personaje que ames (que no sea de
tus libros): Héctor
(de la Ilíada).
F) Cuando lees las primeras páginas de un libro, ¿qué es lo
primero en lo que te fijas?: En cómo está escrito y en lo que dice,
por supuesto. Pero en seguida capto el estilo. Si lo encuentro flojo, pesado o
torpe, mi interés decae.
Cierro
definitivamente la entrevista pidiéndote un consejo para todos aquellos
escritores que soñamos con publicar algún día nuestras obras.
¡Leed
mucho! Muchísimo. Y no solo las novelas que os gustan y las últimas novedades
de la saga X sino, de manera muy especial, los clásicos de los siglos XIX y XX.
Leedlos y releedlos. Son maestros que tienen muchísimo que enseñarnos. En
cuanto a publicar, no tengáis prisa. Una buena novela, como la buena cocina, se
cuece al amor del tiempo y del esmero, siempre a fuego lento.
Muchísimas gracias,
Montse, por dejarte entrevistar por mí para Libros en mi memoria. De verdad. Te
deseo lo mejor como escritora, ¡y a ver para cuándo esa segunda parte de Ciudad sin estrellas que ya me estoy
muriendo por leerla!
Gracias
a ti, Carlos, por invitarme a tu blog y darme este espacio para tus lectores.
Yo también deseo que tus lecturas sean muchas y te aporten mucho disfrute y
también sabiduría.
Montse
de Paz
Montse de Paz
Montse
de Paz nació en Lérida el 4 de Julio hace cuarenta y dos años y ya desde
pequeña sintió la potente llamada de la literatura. Estudió Filología Inglesa
pero el destino la llevó a colaborar con varias asociaciones humanitarias.
Actualmente trabaja en la Fundación ARSIS y escribe en la revista literaria Prosofagia. Ha publicado dos ensayos y tres novelas destinadas al público juvenil: Estirpe Salvaje, Ciudad sin estrellas (Premio Minotauro 2011) y El Heredero del Clan.
Su
imaginación nunca deja de trabajar, es por eso por lo que Montse no cesa de
escribir.
¡Comentad! El teclado es vuestro :)