domingo, 11 de noviembre de 2012

Reseña de El Señor Pip

El señor Pip | Lloyd Jones
Salamandra | Tomo único
253 pp. | ISBN: 978-84-9838-179-5


Hacia 1991, durante los primeros compases de la guerra civil que asoló la remota isla de Bougainville, la joven Matilda y su madre viven solas ante la ausencia del padre, que debió emigrar tras perder su trabajo en las minas de cobre. Entre quienes se quedaron en la isla está el señor Watts, un excéntrico hombre blanco que un buen día decide reabrir las puertas de la escuela y ejercer de maestro. Su método es combinar la lectura en voz alta de capítulos de Grandes esperanzas, su novela favorita de Charles Dickens, con la intervención de las gentes del pueblo que quieran compartir consejos prácticos acerca de cómo sobrevivir en su entorno. De esta forma, el improvisado maestro logra atrapar el interés de sus jóvenes alumnos, cautivados por las aventuras y desventuras de Pip, el joven huérfano protagonista de la novela de Dickens. Para Matilda, Pip es tan real como su madre, alguien que además de ofrecerle orientación y consuelo se convierte en la amistad más fecunda e importante de su vida. Sin embargo, en un país en guerra, el poder de la imaginación puede ser visto como una provocación peligrosa.


Su autor
Lloyd Jones nació en Nueva Zelanda y estudió Ciencias Políticas, pero nunca llegó a graduarse. Ejerció como periodista varias años antes de dar el salto a la literatura. Ha publicado un volumen de relatos y ocho novelas, entre las que se encuentran Biography o The Book of Fame. Pero no fue hasta que publicó El Señor Pip cuando su nombre comenzó a conocerse a nivel internacional, recibiendo numerosos premios, distinciones y críticas positivas.





Opinión personal
¡Atención!  A partir de aquí puede haber spoilers

Ya sé que este blog es un blog literario especializado en Literatura Juvenil, y también sé que El Señor Pip no es lo que se puede llamar Literatura Juvenil. Pero me comprometí a principios de año a cumplir un desafío, el Desafío Un Libro x Una Reseña, y este contrato me obliga reseñar todos y cada uno de los libros que leo. Así que... ¡allá vamos! :)

El Señor Pip narra la relación que surge entre Matilda, una niña que vive en la isla de Bouganville, y el Señor Pip, el protagonista de la novela de Charles Dickens Grandes Esperanzas. En la isla se ha declarado una cruenta guerra civil, los habitantes de una pequeña aldea se ven totalmente rodeados por los dos bandos y aislados del resto del mundo. En esas circunstancias, un extraño hombre blanco, llamado Sr. Watts, decide reabrir la escuela del colegio y leerles a los niños Grandes Esperanzas. Casi sin quererlo, Matilda desarrollará algo más que una relación personaje-lectora con el Señor Pip, y eso puede acarrear grandes consecuencias...

Lo primero que tengo que decir respecto a esta novela es que no esperaba gran cosa de ella y la verdad es que, pese a no haberme decepcionado, tampoco es que me haya parecido una maravilla. Está bien, sí, para lectura obligatoria en un instituto o para los grandes amantes de Dickens. Lo que si tengo claro es que nunca la hubiera leído de no haber sido porque era el libro elegido en el Club de Lectura al que asisto.

''Pero como en el caso del lichi -prosiguió Agnes- la dulce sonrisa de una persona no revela nada sobre su corazón. Una sonrisa puede ser un truco.''

Lo peor del libro es el ritmo. Es muy, muy, muy lento. Creedme, demasiado. Es justificable, lo sé -lo sabréis si lo habéis leído-, pero, aún así, creo que Lloyd Jones se ha pasado. Las cien primeras páginas se hacen muy lentas y muy aburridas, tanto que me planteé dejarlo en alguna ocasión, pero es que lo había comprado me dolía apartarlo después de haberme gastado quince euros -oye, que son quince euros, que me da para ir dos veces al cine. Y además, estamos en crisis :)-. Así que le eché fuerza de voluntad y conseguí seguir adelante con él, hasta que llegué al punto interesante en el que deja de ser aburrido y te lo lees todo de un tirón. Digamos que es por ahí por la página 200, y tiene 253, así que imaginaoslo. Buf. Solo de pensar que tuviera que volver a leérmelo ya me entran sudores.

La puma no es nada del otro mundo, está bien escrito pero tampoco es para tirar cohetes. Lo que sí me gusta mucho respecto a este aspecto es que describe bastantes realidades pero no se pasa describiendo, lo hace todo en su justa medida, lo cual es un rasgo muy difícil de encontrar en las novelas que proliferan hoy en día.

La trama no tiene nada de complejo, al revés, es una historia muy sencilla pero muy bonita. Transmite un mensaje precioso que todos deberíamos grabarnos en la cabeza: la literatura también sirve como medio de evasión. El Sr. Watts consigue, mediante Grandes Esperanzas y su misterioso protagonista, el Señor Pip, evadir a los niños del mundo que los rodea, aislarlos de ese paisaje de muerte, destrucción y soledad que están viviendo por culpa de la guerra. Grandes Esperanzas les traslada a un lugar que ni siquiera pueden imaginar -el Londres victoriano- pero en el que desean estar, les ofrece un lugar en el que refugiarse de los horrores que se suceden, uno tras otro, en su pequeña isla. Ese es el mensaje que Lloyd Jones quiere transmitir mediante esta novela, un mensaje muy valorable. Como ya he dicho, a partir de la página 200 o así todo se sucede rápidamente y es realmente cuando te enganchas al libro y a la historia. Esto se produce básicamente por una serie de espectaculares giros que da la trama, no muy agradables, por cierto, pero sí bastante agradecidos. Son, en su mayoría, muertes -y hasta aquí puedo leer...-. Por eso os puedo decir que El Señor Pip se trata de una novela triste. Triste y dura. 


Y ahora llegamos a los personajes. Lo mejor de la novela. Pese a ser tan pesada, la pluma de Jones consigue acercarnos de manera sorprendente a cada personaje, en especial a Matilda -normal, está escrito en primera persona-, a su madre y al señor Watts. No he establecido una conexión especial con ellos como en otras novelas pero la verdad es que he de reconocer que no están nada mal. Mi favorito es el Sr. Watts, sin dudarlo. Tiene una gran y potente personalidad, pero es un personaje muy, muy, muy decepcionante. Se le pinta como un hombre excéntrico, peculiar, raro, todo te hace imaginar que tiene un enorme pasado oculto, que ha sido un noble huido por amor o alguna cosa así. Y luego se descubre todo y tú te desinflas, y dices: pues menuda mierda. Pero bueno, pese a este pequeño aspecto, el Sr. Watts es un personaje fantástico.

En conclusión, el libro en sí no está mal. Sin embargo, creo que la historia podría haber dado un poco más de sí, esa es la sensación que me ha quedado al terminarlo: falta algo. Hay un hueco en este historia que no se encuentra en el puzzle, no sé cuál es, pero sí tengo la certeza de que en manos de otra escritor más bueno (se me ocurre Zafon ahora, por ejemplo), esta historia hubiera dado mucho, muchísimo más de sí. ¿Es el autor el que falla? No sé, pero algo falla.

Lo mejor: los personajes.
Lo peor: el ritmo.


Valoración
Un bello mensaje capturado en un envoltorio pesado que podría haber dado más de sí.

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