lunes, 6 de agosto de 2012

Reseña de El poso amargo del café

El poso amargo del café | María Menéndez Ponte
SM | Tomo único
207 pp. | ISBN.: 978-84-675-0886-4


Bruslí debería estar muerto y no lo está. A pesar de ello, este joven se encuentra en el infierno. Su vida cada vez está más fuera de control y él apenas se reconoce en el espejo: problemas con las drogas, con la policía...en algún lugar debe de haber un atisbo de esperanza.









Su autora
Ya desde pequeña, María Menéndez-Ponte sintió la imparable llamada del arte. Aficionada al ballet y a inventar historias, se pasaba todo el día distraída imaginando cosas imposibles e historias curiosas. Estudió Derecho en Santiago de Compostela y comenzó a publicar libros, entre los cuales se encuentran grandes éxitos como Nunca seré tu héroe, Maldita adolescente o Yo digo amor, tú dices sexo, casi todas ellas orientadas hacia el público adolescente, aunque también a los niños pequeños. Disfruta tocando el piano, haciendo collages y, cómo no, escribiendo.




Opinión personal
¡Atención! A partir de aquí puede haber spoliers.

Desde el primer momento en que comienzas a leer la primera página de esta novela ya te das cuenta de que es una historia cruda, dura y profunda, pero a la vez muy real. Promete mucho desde el principio, y no defrauda.

El poso amargo del café es uno de esos libros que dejan poso. Uno de esos libros que te marcan, que te dejan una huella imborrable y que no olvidas fácilmente. ¿Y por qué? Por la crudeza de su historia y por las reflexiones que te obliga a hacer cuando lo terminas.

El poso amargo del café relata la historia de un chico de familia destructurada que ha sido abandonado por su madre drogadicta en la Ciudad de los Muchachos, donde intenta sobrevivir. Sin embargo, Bruslí ha caído en la espiral maligna de las drogas, la violencia y la delicuencia, y se ve totalmente 'enganchado' a la droga y al alcohol. Este libro relata el largo y duro camino de hace Bruslí para salir de ese horrible mundo en el que nunca quiso meterse, un camino plagado de sufrimiento, muerte y sorpresas inesperadas.

Se nota a la legua que este libro no está escrito así porque a la autora le apeteció. Está escrito para concienciar a los jóvenes de que no hagan malas amistades, de que no se metan en grandes líos y mucho menos en el mundillo de la droga; para prevenir a los adolescentes de lo que pasará si lo hacen. Por lo tanto, los valores y las moralejas que transporta me parecen estupendas, hacen falta muchos libros como éstos y creo que es muy bueno que los leamos.

''Mira a tu alrededor, solo hay botellas vacías. Tan vacías como tu propia vida. Y no me digas que no te importa, porque veo el miedo en tus ojos. Te aterra ver la bestia en la que te has convertido: un pobre desgraciado sin otra motivación que no sea meterte y meterte.''

El libro está contado de una forma que casi se aproxima a la narración periodística pero en primera persona, por lo que hace el triple efecto que supongo será el buscado por María: enganchar al lector desde la primera página, hacer que conecte enseguida con el protagonista y hacer que la lectura sea rápida y amena. Y esto es muy muy positivo, además de ser lo ideal para este tipo de libros. El lector puede incluso verse conectado o identificado de alguna manera con Bruslí, puede sentir su mundo parte del suyo y hacer suyo su dolor. 

Los personajes son bastante buenos. Obviamente, me quedo con el prota, Bruslí (creo que yo y todos los que hemos leído la novela), porque es... fantástico. Tiene una personalidad y mundo interior totalmente maravillosos. Él no quiere meterse donde se mete, pero termina haciéndolo, a la vez que intentar escapar con todas sus fuerzas, y, pese a su múltiples recaídas, lo consigue. Eso sí, con la inestimable ayuda de su hermano, que es también bastante bueno aunque no conseguimos saber mucho de él, no conseguimos entrar en su mente debido a que la autora casi no le concede espacio. Bruslí es muy exigente y crítico con sí mismo, a la vez cariñoso y leal. 

Una cosa que me ha encantado de este libro son los diálogos que mantienen Bruslí con su conciencia, a la que llama Bruce Lee. De alguna manera, Bruslí idolatra al karateka y lo convierte en ídolo, en alguien a quien desea imitar, y habla y conversa con él como su existiera realmente. Éste método me ha parecido estupendo a la vez que muy original, es una forma de abrir una vez más el alma del personaje y de ver su evolución de una forma clara y sencilla.

''Tendría que estar muerto y no lo estoy. Pero a pesar de no estarlo, me encuentro en el infierno.''

Su evolución. Porque esa es otra. Lo que más me gusta en una novela es que sus personajes sean ricos psicológicamente, que tengan una personalidad muy marcada y un mundo interior amplio, pero, si evolucionan, mejor que mejor. Y la evolución de este personaje es un manjar para los ojos y para el alma. Pasa de estar totalmente hundido y atrapado por las drogas y el alcohol a ser un hombre libre y con una alegría y unas ganas de vivir sorprendente.


También me ha gustado que la autora pone al final a cada uno en su lugar. Todos los personajes tienen un final, que, desde mi punto de vista, son bastante merecidos (excepto el de los que mueren... tampoco era para tanto ^^). Yo siempre he dicho que el tiempo deja a cada uno en su lugar, que cada uno debe ser el dueño de sus actos y esperar sus consecuencias, y este libro no hace más que refrendar mi teoría.

En definitiva, recomendaría este libro a todos los jóvenes en general, peor también a todos los adultos que disfruten leyendo historias crudas y dolorosas pero reales.


Valoración
Una historia cruda pero real, repleta de personajes maravillosos y enormes moralejas.

4 comentarios:

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